31 de mayo de 2011
Comentaristas de radio
A mí me gustaría ser comentarista en la radio. Es un trabajo entretenido, que lo único que tiene que hacer es hablar de cualquier tema como si fuera el mayor conocedor de ese asunto. Tiene su riesgo, claro, que diga alguna barbaridad, pero no ha de preocuparse, si lo dice con el suficente convencimiento algunos se lo creerán. Es envidia, lo reconozco. Cobrar por opinar es un sueño que muchos tenemos. La mayoría de nosotros, a lo más, algún compañero de tertulia nos invitará a otra ronda de cervezas o nos ofrecerá un pitillo, pero poco más. Por eso estaría bien, ya que cobran, que no dijeran barbaridades. En una emisora de radio, privada, he escuchado esta mañana con relación a que se ha de expulsar a los acampados de la Plaza Cataluña, 'las reglas dicen que no se puede dormir en una plaza pública'. Es una visión bastante mezquina el reducir el movimiento 15M con que son un grupo de jovenes ocupando una plaza para dormir. Más alla de esa visión reducida y limitada de la realidad, hay todo un proyecto de futuro que se está gestando, al margen de los dogmas que ellos, los comentaristas, defienden; alejado de los partidos políticos que ellos entienden. Estos comentaristas, o algunos, se quejan de la ausencia de mensaje; está claro que son sordos. Se quejan de la falta de resultados, se nota su desconexión de esta realidad. Ser cometarista es hablar de blanco y negro, discutir sobre que opción es mejor, pero este arco iris de ideas les hace daño a su discurso limitado. Y por favor, aberraciones como que está prohibido dormir en una plaza pública, en una ciudad donde hay miles de personas que no tienen techo, son comentarios que mejor se los guardan y dejan de insultar a la gente.