14 de junio de 2011
La banca siempre gana
La frase del título nos evoca a las películas de mafiosos y casino, pero no es necesario irse a esa parte oscura de la sociedad para encontrar uso en esa expresión. Las entidades, mal llamadas, de ahorro de este país son un buen ejemplo del 'siempre gana'. El 'boom' de la compra de viviendas fue en buena parte debido a la actitud especulativa de las cajas de ahorro y bancos que vieron una forma de aumentar los ingresos de una manera desproporcionada. Su mala 'praxis' les llevó a tasar viviendas muy por encima del precio de mercado y, en consecuencia, a un encarecimiento cada vez mayor de ellas. La actitud especulativa y avariciosa de la banca le llevó a crear hipotecas por encima del precio de tasación hasta el extremo, y en su publicidad lo hacían manifiesto, de que con el precio de la hipoteca te podías comprar el piso, hacer las reformas, comprarte un coche y hasta irte de vacaciones. Eran épocas felices y los bancos y cajas de ahorro se frotaban las manos. Los usuarios también, porque no decirlo. Todo cambió un día. El constante aumento del precio de la vivienda se frenó y empezó a caer. La inversión, que tanto bancos como usuarios veía en esa adquisición, dejó de serlo y se transformó en perdidas. Mucho propietarios de hipotecas, con la crisis que en buena parte ha provocado las entidades de 'ahorro', perdieron los puestos de trabajo y empezaron las dificultades para poder pagar las hipotecas. Antes se podían vender y sacar un beneficio de ellas, que permitían, en esas situaciones, seguir adelante con la vida, pero ahora eso no es posible. Los bancos, tan generosos antes, ahora han cerrado el grifo a la hora de dar un préstamo para la compra de una vivienda y los propietarios en situación de necesidad se ven obligados a mal vender sus propiedades, eso si las pueden vender. Los bancos se muestran ajenos a este drama. Ellos, que con su mala gestión y su falta de ética, se enriquecían en otros tiempos, ahora se muestran preocupados por que la gente no les paga y no dudan en recurrir al desahucio. Lo malo, a parte de la indignidad de su actitud, es que condenan a los 'morosos' a pasarse todo el resto de su vida endeudados con unas entidades que no dudaron, en su momento, de engañar a quién fuese por tal de venderles sus hipotecas. No les basta con recibir el piso a cambio de la condonación del préstamo, quieren, a más a más, que se les siga pagando por algo que ya no se tiene. Ahora el estado español esta gastando millones de euros en salvar a la banca en lugar de preocuparse de salvar a esos propietarios que la crisis les ha castigado de una manera mucho más cruel que a las cajas de ahorro.