2 de junio de 2011
Promesas electorales
Las promesas electorales son difíciles de entender. CiU, en su campaña electoral, prometió la eliminación del impuesto de sucesión. Impuesto que por su diseño afecta, básicamente, a una parte de la sociedad bastante reducida, pero con un poder económico muy considerable. En tiempos de recortes en los presupuestos por la necesidad de disminuir el déficit de la Generalitat, el eliminar este impuesto es bastante cuestionable, pero los dirigentes convergentes alegan que es una promesa electoral y que como tal se deben a ella y a pesar de la escasez de económica tienen que aprobarla y llevarla a la práctica lo antes posible. Mirándolo así, independientemente de que pueda estar de acuerdo o no, me parece que es una medida justa para su electorado. Claro que otra promesa que hicieron, como es el aumentar las ayudas por hijos y alargar su vigencia, no sólo no la van a cumplir, si no que además la van a eliminar. ¿Como se entiende esto? Sólo desde la falsedad de sus promesas se puede comprender. Eliminan un impuesto, el de sucesión, que a ellos les perjudica, una clase minoritaria dentro de la sociedad, pero quitan una ayuda, las de los hijos, que beneficia a una parte muy grande de la población. A los primero, la supresión de ese impuesto les repercute en una mayor riqueza. A los segundos, la eliminación de esa ayuda les afecta aumentando, en muchos casos, su precariedad económica. 'Convergencia i Unió' no tiene problemas por demostrar en que lado está de la sociedad y a quienes defienden. Lo que dejan de ingresar por el impuesto de sucesión es casi lo equivalente a lo que se gastarían en la ayuda a las familias por hijo. Es realmente deprimente esta concepción de la política y de sus promesas.