29 de septiembre de 2011

Cumpleaños

Hoy es el cumpleaños de mi hija. Hoy cumple 19 años. Es una edad mágica, que te afianza en la mayoría de edad, pero que todavía te deja ver muy cerca lo que fue la niñez. Edad puente que te aproxima a esa década de los veinte donde empezarás a crear las bases que conformarán el resto de la vida. Cuando yo cumplí los 19 apenas llevábamos unos pocos años en democracia y aunque vivíamos una crisis y un paro desbocado, todos estábamos esperanzados por el futuro, porque sabíamos que tendría que ir a bien sí o sí. Es lo adecuado de esa edad, creer que el futuro puede y debe de ser mejor. Cuando yo los cumplí, ya digo, acariciábamos una democracia conseguida después de la muerte de Franco y los partidos políticos inundaban mi corazón de promesas y sueños que yo creía. Leía a Bakunin, a Marx, a Mao, leía 'Juan Salvador Gaviota', 'Siddartha'; cualquier libro que me hablase de las injusticias del mundo. Pero no voy a decir que era una época fácil. El mundo estaba dividido en dos bloques y todos vivíamos con el temor, real o imbuido, de que todo se podía ir a la mierda en cualquier momento. Mis primeras manifestaciones fueron contra las nucleares, uno de los símbolos de aquella división, la amenaza nuclear. Mis primeros 1º de Mayo fueron para exigir más libertad y menos represión. Corrí en manifestaciones y pasé miedo. Ya han pasado 30 años de eso. Uno, volviendo la vista atrás, debería de creer que sus sueños de juventud de un mundo mejor se están consiguiendo; nunca lo bastante deprisa, nunca lo suficiente, pero sí mejor. Eso ha sido hasta ahora. Hoy mi hija cumple 19 años y el mundo sigue dividido en dos, en aquellos que se enriquecen de la miseria y en aquellos a los que se les fuerzan a vivir en la miseria. Habrá que volver a salir a la calle y correr delante de unos policías que protegen un sistema ajeno a la gran mayoría. Habrá que volver a manifestarse no para que hagan colegios, si no para que no los cierren. Habrá que volver a las asambleas de vecinos para proteger los ambulatorios, las residencias de ancianos. Habrá, en definitiva, que volver a salir para pedir libertad, igualdad de oportunidades, para proteger una democracia que nos la quieren desvirtuar. Pero con 19 años ellos tienen el derecho de pensar que el futuro puede y ha de ser mejor. Felicidades.