4 de septiembre de 2011

El restaurant del chino muerto.


Esta mañana dando un paseo con mis perros por comprobé con satisfacción la reapertura por enésima vez del restaurant que hoy dia 4 volvia a iniciar su actividad y que a la hora que pasábamos por delante realizaban todos sus preparativos. No me contuve en entrar hasta el dintel y desearles toda la suerte del mundo.

No los conozco, me enteré por los vecinos, por una manifestación ante su local en el mes de mayo en mi condición de paseante de perros y al cabo de unos días busqué información en Internet.

El propietario chino del restaurant wok instaló su negocio en los locales de una finca de obra nueva acabada de construir justo al comenzar la crisis, es una finca con precios de alto standing y con menos de la mitad de los pisos adquiridos. Los vecinos que la habitan comenzaron a poner trabas al restaurant el cual tuvo que interrumpir temporalmente y continuamente su actividad para adecuar salidas de humos y olores en muchas ocasiones, demasiadas. Se comentaba que los vecinos no veían con buenos ojos al restaurant, que daba mala imagen a la finca y los pisos, despachos y locales no se venderían. Se les hizo la operatividad del restaurant imposible, cada vez que recibían el aprobado por los servicios del ayuntamiento automáticamente volvían a recibir la siguiente denuncia que les obligaba a su siguiente clausura, y eso que son cuatro locales enormes de techos muy altos y acristalados y con todas las instalaciones completamente nuevas.

Un desgraciado día se encontró al propietario chino muerto, suicidado mediante ahorcamiento en el interior del local. La familia testimonió el ahogo económico a que se les había sometido y el resultado de ruina del negocio y su resultado fatal.

¿Porqué un grupo de tan pocos vecinos pueden hacer una presión tan constante y efectiva? Al parecer, me comentan, en la finca vive alguien del ayuntamiento, busco en Internet y efectivamente se confirma en el periódico de Catalunya. Se apunta esta como una presunta y posible explicación a tanta efectividad pero nada más, ni rastro, no hay más comentarios, solo un apunte.

La familia del fallecido son de tradición empresaria con negocios similares en todo el mundo y el hijo varón del mismo a retomado el negocio con ayuda familiar para honrar a su padre. Después de estar muchos meses cerrado el local pero con todo en perfecto estado como si estuviese preparado para abrir al dia siguiente, no se sabia que pasaría.

Se instaló un altar conmemorativo chino en el rellano de algún vecino, la memoria del padre por parte de su hijo es lo último en perderse. Días después cuando se hizo eco algún medio de comunicación escrito un grupo de personas se manifestó ante el restaurant, y fueron en comitiva ante el ayuntamiento, donde nadie les recibió.
Espero que les funcione el negocio y sea próspero, que no les impidan la actividad. Les acompañará el espíritu del difunto dueño dispuesto a darnos la bienvenida, si vamos en paz.
Yo pienso ir.